
60 segundos para entender Patternland
Podríamos empezar diciéndote que Patternland es una plataforma de moda personalizada y bajo demanda. Después podríamos hablarte de diseñadores, patronistas, confeccionistas, medidas, tejidos, patrones, personalización y unas cuantas cosas más. Pero si para entender Patternland necesitas abrir un diccionario, empezamos mal.
Hay una manera bastante más fácil. Danos 60 segundos.
Eliges un diseño, lo haces un poco más tuyo, nosotros lo adaptamos a ti y tú decides cómo termina la historia: recibir tu prenda confeccionada o hacerla tú.
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¿Ya lo tienes?
Perfecto. ¿Te queda un poquito de café? Entonces sigue leyendo.
La versión con un poquito más de calma.
Todo empieza con un diseño
Entras en Patternland, miras y de repente aparece uno. Ese vestido, esa falda, ese conjunto. “Ese me encanta.” Perfecto. Empecemos por ahí.
Los diseños que encuentras en Patternland nacen del trabajo de diseñadores, patronistas y creadores que han desarrollado profesionalmente sus propuestas. Pero tú no necesitas entender de patrones, de patronaje ni saber cuántas piezas hacen falta para construir técnicamente ese vestido que acabas de elegir.
Para empezar solo necesitas saber una cosa: te gusta. El resto viene después.
Ahora hazlo un poco más tuyo
Has elegido el diseño. Ahora puedes entrar en el configurador y descubrir las posibilidades que existen para esa propuesta: tejidos, colores, acabados y las diferentes opciones que haya previsto su creador.
No puedes convertir un vestido en un sofá, evidentemente. Pero sí puedes tomar decisiones para que aquello que has elegido se acerque más a lo que tú quieres.
Y aquí ocurre algo importante. No estás eligiendo entre prendas que alguien fabricó hace meses y dejó esperando en un almacén. Estás tomando decisiones antes de que tu prenda exista.
Primero eliges tú. Después empieza ella.
Necesitamos conocerte un poco mejor que una M
Y ahora llegamos a una de las claves de Patternland: tú. Porque una cosa bastante misteriosa de las tallas es que dos personas pueden comprar habitualmente una M y tener cuerpos completamente diferentes. Así que la talla nos puede servir como información, pero no pretendemos que una letra nos cuente toda la historia. Según la prenda que hayas elegido, necesitaremos conocerte un poco mejor y completar las medidas necesarias. Y te ayudaremos a hacerlo.
Y no, elegir una prenda en Patternland no empieza con un examen de geometría ni con medir veintisiete cosas antes de poder mirar un vestido.
La idea no es complicarte la compra. Todo lo contrario. Queremos disponer de la información necesaria para que sea la prenda la que pueda adaptarse mejor a ti. Y hay algo todavía más importante: no existen medidas buenas o malas. Solo necesitamos las tuyas.






Y aquí sucede algo que tú no ves
Has elegido un diseño, lo has hecho un poco más tuyo y Patternland ya sabe lo necesario sobre ti. Ahora empiezan a pasar cosas detrás de la pantalla.
El patrón profesional de ese diseño se prepara a partir de tus medidas para convertirse en el punto de partida de tu prenda. Hay tecnología detrás, patronaje, información y bastantes cosas que, sinceramente, no necesitas aprender para poder comprarte un vestido.
Tú no tienes que saber transformar un patrón. Para eso está Patternland. Lo importante es entender la idea: no intentamos meterte dentro de un patrón estándar. Trabajamos para que el patrón pueda adaptarse a ti.
Y ahora eliges cómo termina la historia
Aquí Patternland se divide en dos caminos. Si quieres la prenda terminada, puedes elegir a una confeccionista Patternland para que la haga realidad.
Tu diseño, tus elecciones, tus medidas y una profesional que lo confecciona.
Pero quizá tú coses.
Entonces puedes elegir el camino DIY y hacerla tú misma a partir del patrón a medida o de las opciones disponibles para ese diseño.
Dos personas pueden enamorarse exactamente del mismo vestido y terminar viviendo Patternland de formas completamente diferentes.
Una abre una caja y empieza a coser, la otra abre un paquete y se lo pone.
Mismo diseño, dos maneras de hacerlo tuyo.
Y ahora eliges cómo termina la historia
Aquí Patternland abre dos caminos.
Quiero ponermelo.
Quiero hacerlo yo.
Más información
Quiero ponérmelo: Perfecto. Si quieres recibir la prenda terminada, puedes elegir a una Confeccionista Patternland para hacerla realidad. Tu diseño, tus elecciones, tus medidas y una profesional que se encarga de convertir todo eso en una prenda real. La confeccionista recibe lo necesario para realizarla y empieza la parte artesanal del proceso: la de las manos, la experiencia, la máquina de coser y todos esos pequeños detalles que hacen que una prenda bien confeccionada sea una prenda bien confeccionada.
Quiero hacerlo yo: También perfecto. Si coses, puedes elegir el camino DIY. Dependiendo del diseño, podrás acceder al patrón y a las opciones disponibles para realizar la prenda tú. Porque dos personas pueden enamorarse exactamente del mismo vestido y vivir Patternland de formas completamente diferentes. Una abre un paquete y se lo pone. La otra abre el patrón, prepara la máquina de coser y empieza.
Mismo diseño. Dos maneras de hacerlo tuyo.
Porque en Patternland la moda se lleva. Pero la moda también se cose.
De la pantalla a tu armario en un máximo de 15 días.
Si eliges recibir tu prenda confeccionada, todo lo que has decidido empieza a convertirse en algo real. Lo que hace un momento era una imagen en una pantalla empieza a tomar forma a través del patrón, el tejido, la confección y los acabados.
Hasta que llega ese momento bastante satisfactorio en el que aparece un paquete en tu casa y dentro está la prenda que tú elegiste antes de que existiera.
No llevaba meses fabricada esperando encontrarte. Primero la elegiste tú. Después empezó a existir.
¿Ya?
Sí. De verdad. Podríamos resumirlo así: Te gusta → Lo haces tuyo → Lo adaptamos a ti → Tú eliges cómo termina. Moda o DIY.
Eso es lo que necesitabas para entender Patternland. Después podemos contarte por qué una talla M no significa siempre el mismo cuerpo, quién está detrás de tu prenda, qué ocurre realmente con tus medidas, cómo funciona el DIY, qué hace una patronista, quién confecciona tu vestido, por qué producimos bajo demanda y todas esas cosas que empiezan a aparecer cuando decides curiosear un poco más.
Pero eso será después. Primero queríamos conseguir algo bastante más importante: que Patternland se entienda antes de que termines tu café.
Y si todavía te queda café, perfecto. Tenemos unas cuantas cosas más que contarte.